lunes, 21 de junio de 2010

EL BESO


La vastedad del campo

era un océano de color y sonidos.
Parecía replegarse
con las primeras sombras del crepúsculo.

Un sol anaranjado orlaba
la húmeda oscuridad de los árboles
y la fragancia profunda de los pinos encumbraba
el dulce trino azul de tu garganta.

El verso nacarado fluía en tu voz,
como agua mansa.
Todo giró de pronto. Se esfumaron
sonidos y colores. Se detuvo la brisa.

Sólo tu voz, tu forma, tu textura
hacían el paisaje.

Anclados a la orilla de tu risa
mis labios demoraronsé en tu savia
y una estrella sin rumbo anduvo errante
celosa de mi amor y de tu magia.

                                  Julia Cerles

jueves, 10 de junio de 2010

PLEGARIA DE OTOÑO

Yo en Montevideo-Noviembre de 2005


No quisiera perder la maravilla
de tus manos sobre mi piel rotosa
pues cuando el tiempo su hermosura humilla
sigue aromando la fragante rosa.

Sin tus dedos surcando mis orillas
sería árbol sin fruto, rama seca
estatua, de carcomida arcilla
flor moribunda en medio de la estepa.

Si te hundiste en el sol de mi verano
y bebiste mi miel de primavera
no me niegues la dicha de tus manos
delineando fervientes mis fronteras.

Regálame el dulzor de tus caricias
líbrame del suplicio de la espera
y yo retoñaré entre hojas ocres
en destellantes flores mañaneras.

                                                 Julia Cerles

jueves, 3 de junio de 2010

INASIBLE



Dónde te escondes, ánfora de vida
puñal que hiere con deleite pleno,
fruto jugoso, cáliz de veneno,
del que bebí una vez estremecida.

Te muestras y te alejas fugitivo,
ave que apenas rozar alza su vuelo,
manantial a la sed del peregrino
mojas mis labios y eres polvo luego.

Despiertas la pasión aletargada
con tus labios de brasas encendidas,
y en la marea que agita tu mirada,
puedo ver ya cercana la partida.

Vaso repleto de néctares sutiles,
poción amarga que me da la muerte,
aunque mi corazón sangre destile
tras tus huellas iré para beberte.

                                                      Julia Cerles


viernes, 7 de mayo de 2010

MIENTRAS CAE LA LLUVIA



El viento sopla y canta entre las hojas.

Se me pega a los labios el sabor a ciruelas.
Tu mirada se encuentra con la mía
y las palabras huyen con el viento
mientras rompe la lluvia.

Florece la piel de nuestros cuerpos.
Hay estupor de niños, al intuir el beso.
Aún se asombra el alma ante el encuentro.

Te acercas lentamente,
entreabierto el damasco de tu boca
y libo de tu néctar
y bebes acidulado almíbar de mi copa.

Soy sustancia sin peso
cuando en tus brazos me alzas
y como a una amapola,
me tiendes suavemente
sobre la seda azul de nuestra cama,
temeroso,que tu ansiedad lastime mi corola.

Se allega a mi tierra tu ternura
trepa hasta mi centro como hiedra
y derrama en mi surco tu simiente
mientras cae la lluvia y se levanta
un relente de trébol y de menta.

                                                    Julia Cerles

martes, 27 de abril de 2010

MILAGRO EN OTOÑO


A mi hijo Mariano a treinta y nueve años de su nacimiento.
Otoño estrenaba
vuelos nuevos
de hojas amarillas
y oscuras golondrinas,
que partían.

Abril cubría la tierra
con su dorado manto
y vertía
sus últimas tibiezas.

Pálida aún, el alba
de su postrer domingo
me sorprendió despierta.

Oh! Aquella sensación
para mí, inédita...
Aquel sentir, manando
desde la pura esencia.

Inefable certeza
del milagro
y un andar por la casa
como etérea.

Ya transpuesto el umbral
de mediodía,
un estallar la entraña,
un vendaval de hojas
y de alas,
un tañer de campanas
a porfía.

Y tú, sobre mi pecho.
Rosado... Diminuto...
Todo paz y candor
todo amor puro.

La visión de tu luz selló mis labios
y Abril llovió a raudales,
por mis ojos
                                      
                                              Julia Cerles





domingo, 18 de abril de 2010

ALZEHIMER

Dedicado a mi hermana Elba, quien inspiró esta poesía.

Es un borrón,
  una mancha de tinta sobre la propia historia,
una página en blanco,
paréntesis grotesco en la memoria.

Pero deja el alma al descubierto
desnuda totalmente, sin barnices .

He visto un alma pura,
la he sentido, diría… la he tocado.
He palpado su esencia,
han delineado mis dedos su moldura.

He visto un alma pura que reía
con la risa de un niño bien querido.

La he escuchado cantar un tango viejo
por las calles de tierra que anduvimos
tan sólo por andar …
sin destino, ni prisa.

A veces… una nube…
cubre su claridad y un rictus,
desdibuja en sus labios
la sonrisa.

He visto entre sus manos ateridas
mil palomas cautivas,
una ansiedad de vuelo que tirita
en sus alas quebradas.

Y he visto, claramente,
que anda un niño travieso en su mirada.

                                       Julia Cerles.



viernes, 9 de abril de 2010

AMOR QUE FUE


Te vi en mis sueños.
Te vislumbré en el paisaje
que se adentró en mis ojos
a la hora que el cielo besa el lirio
y la luna cansada se recuesta
en la profunda intimidad del pozo.

Y fuiste realidad
cuando el destino te puso a mi costado
con tu ofrenda de frutos sazonados
bajo el sol ambarino de septiembre
y el canto de la acequia fue más claro
y más suave el viento en los hinojos.

Y tuvo nuestro encuentro la pureza
con que la luz del alba deshilacha
el velo misterioso de la noche
y devora sonámbulos fantasmas
cuando esgrime su pincel de oro
y tiñe de esperanza la mañana.

A la hora que el cielo besa el lirio
fuiste puente desde mi alma al sueño
una hoguera de sol entre mis palmas
y la simiente que alumbró mi vientre

Hoy eres el camino que claudicó en el polvo
un aleteo apenas en mi cielo de otoño.

                                                        Julia Cerles