viernes, 7 de mayo de 2010

MIENTRAS CAE LA LLUVIA



El viento sopla y canta entre las hojas.

Se me pega a los labios el sabor a ciruelas.
Tu mirada se encuentra con la mía
y las palabras huyen con el viento
mientras rompe la lluvia.

Florece la piel de nuestros cuerpos.
Hay estupor de niños, al intuir el beso.
Aún se asombra el alma ante el encuentro.

Te acercas lentamente,
entreabierto el damasco de tu boca
y libo de tu néctar
y bebes acidulado almíbar de mi copa.

Soy sustancia sin peso
cuando en tus brazos me alzas
y como a una amapola,
me tiendes suavemente
sobre la seda azul de nuestra cama,
temeroso,que tu ansiedad lastime mi corola.

Se allega a mi tierra tu ternura
trepa hasta mi centro como hiedra
y derrama en mi surco tu simiente
mientras cae la lluvia y se levanta
un relente de trébol y de menta.

                                                    Julia Cerles

martes, 27 de abril de 2010

MILAGRO EN OTOÑO


A mi hijo Mariano a treinta y nueve años de su nacimiento.
Otoño estrenaba
vuelos nuevos
de hojas amarillas
y oscuras golondrinas,
que partían.

Abril cubría la tierra
con su dorado manto
y vertía
sus últimas tibiezas.

Pálida aún, el alba
de su postrer domingo
me sorprendió despierta.

Oh! Aquella sensación
para mí, inédita...
Aquel sentir, manando
desde la pura esencia.

Inefable certeza
del milagro
y un andar por la casa
como etérea.

Ya transpuesto el umbral
de mediodía,
un estallar la entraña,
un vendaval de hojas
y de alas,
un tañer de campanas
a porfía.

Y tú, sobre mi pecho.
Rosado... Diminuto...
Todo paz y candor
todo amor puro.

La visión de tu luz selló mis labios
y Abril llovió a raudales,
por mis ojos
                                      
                                              Julia Cerles





domingo, 18 de abril de 2010

ALZEHIMER

Dedicado a mi hermana Elba, quien inspiró esta poesía.

Es un borrón,
  una mancha de tinta sobre la propia historia,
una página en blanco,
paréntesis grotesco en la memoria.

Pero deja el alma al descubierto
desnuda totalmente, sin barnices .

He visto un alma pura,
la he sentido, diría… la he tocado.
He palpado su esencia,
han delineado mis dedos su moldura.

He visto un alma pura que reía
con la risa de un niño bien querido.

La he escuchado cantar un tango viejo
por las calles de tierra que anduvimos
tan sólo por andar …
sin destino, ni prisa.

A veces… una nube…
cubre su claridad y un rictus,
desdibuja en sus labios
la sonrisa.

He visto entre sus manos ateridas
mil palomas cautivas,
una ansiedad de vuelo que tirita
en sus alas quebradas.

Y he visto, claramente,
que anda un niño travieso en su mirada.

                                       Julia Cerles.



viernes, 9 de abril de 2010

AMOR QUE FUE


Te vi en mis sueños.
Te vislumbré en el paisaje
que se adentró en mis ojos
a la hora que el cielo besa el lirio
y la luna cansada se recuesta
en la profunda intimidad del pozo.

Y fuiste realidad
cuando el destino te puso a mi costado
con tu ofrenda de frutos sazonados
bajo el sol ambarino de septiembre
y el canto de la acequia fue más claro
y más suave el viento en los hinojos.

Y tuvo nuestro encuentro la pureza
con que la luz del alba deshilacha
el velo misterioso de la noche
y devora sonámbulos fantasmas
cuando esgrime su pincel de oro
y tiñe de esperanza la mañana.

A la hora que el cielo besa el lirio
fuiste puente desde mi alma al sueño
una hoguera de sol entre mis palmas
y la simiente que alumbró mi vientre

Hoy eres el camino que claudicó en el polvo
un aleteo apenas en mi cielo de otoño.

                                                        Julia Cerles

miércoles, 31 de marzo de 2010

A LOS QUE HACEN LA GUERRA

Salvador Antonio Vargas
Autor de esta  poesía, dando una conferencia en una muestra organizada por los Veteranos de Esteban Echeverría.

Tú que haces la guerra ,
¿Aquién quieres que odie?
¿al indio? ¿Al inglés? ¿Al cristiano?
¿Al chileno?
¿Al judío? ¿Al árabe? ¿... a quién
quieres que odie?
Si mi sangre tiene al quichua del inca,
al araucano chileno, al inglés ferroviario,
al andaluz árabe y judío, también
al sardo.
Y hasta la de Cristo, que un amigo
cura me convidó en su misa.
Tú que haces la guerra,
¿A quién quieres que odie?
¿Al obrero? Si suda conmigo.
¿al empresario? Si aprendo y vivo.
¡Al militar? Si aún con su arma
es mi hermano y amigo.
Tú que haces la guerra,
¿Quién eres?¡Que quieres que al hombre aniquile!
Tú que haces la guerra...
¡No importa qué guerra!
Pero sí, que matas,
que siegas con bombas o balas,
con terror o hambre,
con irresposabilidad o cinismo.
tú que haces la guerra, ¿quién eres?
¿De qué te  disfrazas?
¿De dama de hierro?
¿De hombre de acero?
Que Dios te perdone
hijo de lo vano,
padre de la nada.

Salvador Antonio Vargas.

Salvador Antonio Vargas, es padre de uno de ls tres echeverrianos caídos en la Guerra de Malvinas. Desde el principio inició acciones promoviendo la formación de una asociación de padres cuyo fin sería defender el derecho de los padres a proteger la vida de sus hijos. Surge así la PAS, Padres y Amigos del Soldado.
Esto se inicia con una Carta al lector que sólo Cllarín aceptó publicar. A esta siguieron otras redactadas por la Asociación PAS. Entre los considerandos de las misma se encontraba. "Reformmmar la Ley del Servicio Militar Obligatorio"
en la actualidad Vargas participa en todos los eventos de los Veteranos de todo el país. Recorre escuelas y otro tipo de Instituciones dando charlas sobre el tema exhortando siempre al uso de la vía diplomática, nunca el camino de las armas.

domingo, 21 de marzo de 2010

DIVAGO






Divago y llego

a ese mundo remoto

de muñecas de trapo

con cabellos de lana ensortijada.



A las tardes de invierno

con dibujos en vidrios empañados.



Regreso al tiempo

de inocentes insectos atrapados

en frascos transparentes.



A veranos de siestas en el huerto…



Y al temor a crecer,

tan parecido

a este de ya no ser

o ser

entre los muertos.

Julia Cerles


jueves, 18 de febrero de 2010

Última morada


I


Voy enhebrando adioses

y en cada despedida

jirones de la piel

se quedan ondulando

en ateridas ramas.

Alas sin ave son,

restos de audaces barriletes

cuyo vuelo claudica

en el verde de un pino

o en el gris espinado

de sedientos arbustos.

El cuerpo andrajoso

busca una orilla nueva

y en la caricia piadosa

de la espuma

vislumbra otras anchuras.



II

Voy hacia el mar,

amigo misterioso.

Me espera con su rumor de sal,

su furia desatada en olas encrespadas,

su destino de andar

siempre golpeando sobre la roca dura.

Me espera con su luna desmembrada

y un sol multiplicado en sus arenas.

Voy hacia el mar

que asilará mis huesos algún día.

                                   Julia Cerles